Carrera Blecua pinta el tiempo



HUESCA.- Carrera Blecua confiesa que aceptó con mucho interés la invitación para protagonizar este proyecto. Conocía y apreciaba de Goya, sobre todo, sus Pinturas Negras, sus "soberbios" retratos y la obra gráfica de Los Disparates, Los Caprichos y Los desastres de la guerra. Sin embargo, confiesa que el proceso creativo fue más complicado de lo que esperaba y realmente duro en algunos momentos. "Saura lo hizo mucho y también otros pintores, pero yo es la primera vez que trabajaba a partir de otra persona, y Goya es mucho Goya -suspira-. A veces lo puedes hacer con alguna obra, pero toda una exposición es más complicado. Trabajar a partir de Goya pero manteniendo mis propios criterios, y unir esas dos líneas me ha llevado mucho esfuerzo. Y yo creo que, al final, ese sufrimiento se aprecia en algunos cuadros que he hecho".


EL TIEMPO TAMBIÉN PINTA

Antes de comenzar a mezclar los colores en la paleta, Carrera Blecua leyó todo lo que pudo sobre Goya, que "pintó mucho y bien, pero escribió poco". Sobre todo, se centró en las muchas cartas que se conservan sobre la relación que tuvo con un amigo de la infancia, Zapater, de Zaragoza, y el Cuaderno italiano. En uno de los textos, se encontró con una frase del artista de Fuendetodos que le llamó especialmente la atención, "El tiempo también pinta", y decidió que ése sería el título de su exposición. Le pareció una premisa "muy rica", que podía darle juego gracias a sus muchas lecturas posibles.


Las primeras piezas que creó corresponden a una serie de retratos sobre Goya, más ortodoxos al principio para terminar evolucionando hacia un tratamiento mucho más enérgico, empujado por la fuerza que le había procurado el pensamiento del propio autor, "una persona que fue una atormentada, en cierta manera, y más cuando al final de sus días tuvo que exiliarse a Francia, a pesar de ser un protegido de la Corte".


Carrera Blecua apunta que desconocía que las pinturas de la Quinta del Sordo (finca a las afueras de Madrid donde vivió Goya antes del exilio) se habían realizado en dos épocas. "Al principio eran unos paisajes muy amables y, en un momento dado, las transforma en las Pinturas Negras. Todos los títulos que tienen esas obras los han puesto los críticos, historiadores, o los museos -prosigue-. Son de las pocas pinturas que forman parte de la historia del arte que se han hecho para uno mismo, sin pensar que nadie más las iba a contemplar, y eso les da otra dimensión".


Carrera Blecua se apoyó mucho en estas obras de la Quinta del Sordo para crear las suyas, "porque tienen una fuerza, un desgarro, una actualidad y una calidad increíble".


A partir del conjunto de la obra de Goya, el oscense pintó varios cuadros que presentan una imagen claramente reconocible y vinculable a las creaciones del primero, sin embargo en otros casos la influencia es mucho más sutil y algunas, incluso, responden sólo al estímulo que le produjo la contemplación de aquellas y otras pinturas. "A veces hay referencias muy claras y otras no", observa, pero prefiere que sea el público el que haga sus propias valoraciones. Como apunta el profesor Gaspar Mairal en el texto del catálogo, "Carrera Blecua es un pintor-escritor que apenas habla o escribe de su pintura, pues sabe bien que lo que puede decir ya está dicho en su obra".


En total, son 57 piezas las que aporta a la exposición, en las que se puede descubrir reminiscencias de Dueño a garrotazos, El perro semihundido, Leocadia, Asmodea o La romería de San Isidro. "Según Saura, el cuadro del perro de Goya es el más misterioso de la historia del arte, un cuadro que es increíble con infinidad de interpretaciones, análisis y ensayos. Yo hago una variación de ese perro pero a mi manera, no tiene nada que ver ni el formato ni el color ni con nada", explica.

De La Romería de San Isidro, se fija sólo en un fragmento y aisla de la multitud a dos cabezas con sombrero de copa, en las que adivina sendos conspiradores.

También hay varios motivos que se repiten, como la pelea. "Goya vivió unos años muy convulsos, como le ocurrió a Buñuel o le pudo pasar incluso a Antonio Saura, aunque a éste quizás un poco menos porque le tocó más la posguerra -señala-. Ahora volvemos a estar en tiempos muy revueltos y, además, me parece que la maldad es algo intrínseco a la naturaleza humana, igual que existe la bondad".

Las obras que se exponen están realizadas sobre cartón, tabla o tela, y una mezcla de óleo y acrílico, por lo general. De los de cartón, muchos son monotipos de estampación que luego ha manipulado, pero realizados con sistema de impresión de tórculo.


PERSONAL Y EXISTENCIAL

Gaspar Mairal establece una similitud entre la obra de Carrera Blecua con la del maestro de Bagüés y la de Goya, destaca la importancia que el paso del tiempo tiene en su trabajo. "La manera tan personal y existencial y por eso mismo narrativa, poética y expresionista, que tiene de entender la pintura, lo aboca ineludiblemente a la experiencia del tiempo", señala Mairal.


"Sí, siempre he pensado que el paso del tiempo influye mucho y pienso que todos estamos en un tiempo de Kronos, que es el que se mide, el cuantitativo, esperando el Kairós, el cualitativo, donde pasan las cosas importantes", admite.

La característica figura humana distorsionada del artista también aparece en esta muestra. Así como asuntos a los que regresa con frecuencia como la distancia, la separación, la incomunicación, la violencia o la fraternidad. El ser humano, en definitiva.


Y el paisaje, siempre hay paisaje en la obra de Carrera Blecua, eso sí, con la presencia humana como gran premisa.

Y entre otras obras, De nuei, un guiño a la tierra que añora desde sus estudios artísticos en la diáspora, en la vecina comunidad catalana. "A veces me gusta ponerme S"ha feito de nuei y otras canciones de Val D"Echo o La Ronda de Boltaña -cuenta Carrera Blecua-. Leo antes y después, pero como no puedo hacerlo mientras pinto lo hago con música, que me acompaña siempre".

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